EL MILAGRO DE VOLVER A VER A MI MASCOTA
Había una vez una niña llamada Alexandra, muy cariñosa con los animalitos, especialmente con los perros, nació y vivía en la ciudad del Cusco, pero por cuestiones laborales de sus padres, tubo que trasladarse a la ciudad de Puno hace más de 10 años, hoy tiene 14 años y muy feliz de vivir en esta ciudad, actualmente viene cursando el tercer año de educación secundaria en el C.E.P. La Inamaculada.
Ocurrió que desde cuando tenía uso de razón, gustaba mucho de los animalitos, sin distinción alguna; en el año 2001, su padre le compró una perrita, como premio a su aprovechamiento en el colegio, la llamó "Mélodi", era una perrita de raza criolla, desde muy pequeña muy juguetona y muy sana, la llevaba siempre al veterinario a sus controles, en eso le ayudaba su madre, hasta cuando llegó el año 2004, cuando repentinamente enferó la perrita, le había dado "Distemper", un mal que ataca generalmente a los cachorros de raza cuando no son vacunados a tiempo, no fue un descuido, por cuanto que el veterinario no le había advertido de ese mal, hasta cuando enfermó y se le reclamó, y es cuando les indicó que ese mal solamente atacaba a perros de raza, por eso nunca pensó ue le iba a atacar a su perrita.
Ocurrió que el mal ya estaba muy avanzado y ella no lo sabía, por cuanto que su madre cuando se lo dijo el veterinario, no quizo contar a la niña por no preocuparla por que la perrita era su engreida, su única mascota , por que a causa de esa desagradable y terrible noticia la niña podría enfermarse, entonces sus padres frente a que el veterinario les indicó que la perrita no se salvaría,tomaron la desición de sacrificarla a fin de que no sufriera mas, por que el mal era irreversible y terrible, pues de un momento a otro la perrita empeza, a parte de estar babenado todo el rato, a convulsionar por unos minutos y esa escena se repetía aproximadamente cada cuarto de hora, ya élla como sus hermanitos se estaban traumando y solamente se limitaban a llamar al veterianrio, quien la inyectaba en unos inicios unas ampollas en la creencia de que la habían envenenado, pero frente al sufrimiento del animalito, la niña decidió que el veterinario lo llevara a su consultorio, so pretexto de curarla, pero la realidad era otra, tenía que sser sacrificada, hecho que ignoraba Alexandra.
Pasaron los días, semanas y no se sabía nada de la perrita, la niña estaba en la creencia de que el animal se encontraba enternada en la clínica del veterinario, sin saber que este ya había sido hasta pagado para que la sacrificara, lo llamaba al médito preguntando por su aminalito y le rogaba para que lo salvara, comunicación que no sabían sus padres, Alexandra juntaba sus propinas y los sábados le pedía a su madre que se los llevara al veterianario para que salve al animalito, su madre le decía que iva a ir sola, por que el veterinario así lo indicó, entonces supuestamente iva sola; pasaron aproximadamente 02 meses y Mélodi aún no volvía a casa, la niña se sentía muy triste, pero constantemente llamaba al médico para preguntar sobre el estado del animal, quien le manifestaba, por acuerdo con sus padres, que estaba bien y no se preocupara.
Frente a la demora en el retorno del animal, Alexandra no obstante a que oraba diariamente por la salud y mejoría de su perrita, le suplicaba a su madre que todas las veces que podía, la llevará a la Iglesia de la virgen de la Candelaria, donde oraba por varios minutos, su madre la complacía, la llavaba constantemente a la iglesia, pero era sagrado los días sábados y domingos, oraba tanto que luego se sentía tranquila y retornaban a su casa.
La madre y padre de Alexandra, se sentían muy mal, por que estaban engañándola y no sbía como decirle la verdad. Ocurrió que luego de unos 70 días luego del supuesto internamiento de Mélido en la veterinaria, prohibiendo a Alexandra que la visitara supuestamente por que el médico así lo había indicado, ocurrió un milagro: Resulta que cuando su padre se encontraba en su estudio jurídico, recibió una llama, era el veterinario, para indicarle que urgente tenía que ir a su consultorio, eran eso de las 13 horas, el padre extrañado le dijo que había ocurrido, el médico le dijo que era una sorpresa y que lo esperaba y cortó la llamada. Entonces el padre de Alexandra inmediatamente tentado por la curiosidad, dejó lo que estaba haciendo y se fue a la veterianaria. Cuenta él que cuando llegó a la veterinaria preguntó al médico cuál era esa sorpresa, que estaba muy apurado, entonces de pronto apareció Mélodi, grande fue la sorpresa del padre de Alexandra que no sabía que hacer, pues no creía lo ocurrido, por canto que ese mismo veterinario le había indicado de que la perrita no tenia salvación, que lo mejor era sacrificarla a fin de que no siga sufriendo, pero ello era un secreto entre el méido, su padre y su madre. El padre llamó a la perrita por su nombre, esta no la reconocía en un primer momento, inclusive le ladró, pero luego se le acercó y empezó a olfatearlo, hasta cuando empezó a batir la colita y a dar brincos, inmediatamente le dijo al veterianario que le explicaria lo que ocurrido, y hasta le dijo "¿no era que el mismo día que trajo al nimal lo sacrificaría y por ello le pagué por los inyectables letales, e inclusive por el entierro?", es cuando el médico le dijo casi con lágrimas en los ojos, que tan luego se trajo a la perrita, Alexandra lo llamó y suplicó llorando indicándole que por favor salvara a su perrita y que le iva a pagar lo que pidiera, que su abuelita le enviaría en esos días el dinero, y eso era cierto, por cuanto su abuelita en verdad inclusive lo llamó del cusco al médico y le dijo que le dijera cuanto le iva a enviar, que le haría un telegiro, pero que salvara a la perrita, hecho que ignoraban los padres de la niña, frente a lo cual el veterianrio se sintió muy conmovido e hizo hasta lo imposible para salvar a Mélodi, le habilitó un espacio en su casa y le brindaba toda la atención especializada debida e inclusive la llavó a la ciudad de Arequipa; cuenta tambien que sentía que debía de salvar a la perrita, era tan fuerte ese sentimiento que puso todo de su parte, hasta cuando llegó ese día tan esperado, Mélodi ya no convulsionaba, comía, ya no era necesario ponerle suero ni darle vitaminas, y sorprendentemente amejoró, y analizando todo lo ocurrido, las oraciones de Alexandra y otras circunstancias, solamente la explicación era una: "Había ocurrido un milagro", y a quine se le iva a atribuir ese milagro, tan solo a la Virgen de la Candelaria y a la plena fe de Alexandra en que su perrita se salvaría.
El padre de la niña, que por entonces tenía 07 años de edad, se alegró mucho de la gran noticia, no podía creerlo, pero era verdad, Mélodi estaba sana y feliz como un pez, entonces la llevó a casa en un auto conjuntamente que el veterinario, cuando llegaron a casa y apenas abrieron la puerta del auto, la perrita crespita y de contextura delgada, de color caramelo, salió despavorida y al ver que la puerta de ingreso a la casa alguien la abrió, ingreso raudamente y subió al segundo piso y así recorrió toda la casa hasta cuando encontró a Alexandra, a quien por ciento le saltó y no sabía que más hacerla, lo mismo ocurrió con Alexandra, fue el día más feliz de su vida, era tanta su alegría que inmeditamente dio gracias a la virgen por tan grande milagro concedido.
Han pasado más de 04 años, Mélodi esta sana, continúa alegre, es una perrita muy obediente y quiere mucho a Alexandra, hasta el punto de que cuando élla viaja, dice la servidora de hogar, que se siente muy triste, y está que mira la puerta y hasta parece que llora, quiere tanto a Alexandra, que cuando ve que juega con su señor padre, y hermanos, inmediatamente les brinca y ladra, pues talvez piensa que la estan agrediendo y es por ello que nadie frente a la perrita se atreve siquiera a tocarla, por que Mélodi se pone muy furiosa y talvez hasta los muerda. Hoy Mélodi tiene una cria macho, se llama Tobi, es un perrito parecido a su padre, pero de color blanco y más grande y muy jugueton, es la única cria que ha tenido y viven juntos, ambos se cuidan y hasta duermen juntos, Alexandra vive muy feliz con sus perritos, ahora tmabien tiene más mascotas: 02 loros, 02 pericos, 02 canarios y algunos peces.
Dice Alexandra que, jamás olvidará el gran milagro de su vida, de ver a su perrita salvada de la muerte y vive muy agradecida a la virgencita de la Candelaria y al médico veterinario que salvó a su perrita, ahora sigue su consultorio, mero él ya no está y élla simpre piensa que se encuentra en algún lugar salbando otras vidas de tantos animalitos que lo necesitan y ora mucho por que siga con esa misión tan noble, por que los animalitos, son tan inifensivos, especialmente los perritos, que a los únicos que tienen en a sus dueños, a quienes se deben y son estos amos quienes deben de velar y protegerlos y siempre estén bien, y no los expongan a peligros ni los abandonen y si acaso enferman, inmediatemente les presten la atención especializada, por que si bien son aminales, pero tienen derecho a la vida al igual que un ser humano.









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